Decidir el encuadre: lo que dejas fuera cambia el mensaje
En la crítica anterior trabajé una fotografía redirigiendo la atención dentro, manteniendo el encuadre. Aquí la decisión principal es otra, y es más difícil: el encuadre mismo.
La fotografía es de Pep Amores. En ella vemos a una mujer echando comida a unas gaviotas mientras dos personas la observan desde fuera.
Es una crítica, no un tutorial.
Las preguntas antes de tocar nada
Para leer una imagen siempre recurro a las mismas preguntas. Qué nos cuenta. Cuál es el mensaje. Hacia dónde tenemos que empezar a mirar. Dónde está el centro de interés. Cuál es el protagonista, o los protagonistas, y en qué orden de prioridad.
No son un guion de trabajo. Son una interpretación de qué quiero sacar de esa fotografía. Sin esa respuesta, cualquier ajuste es a ciegas.
Dos fotografías dentro de la misma toma
Si mantengo el encuadre tal y como está, lo que digo es que dos personas observan a una mujer mientras da de comer a las gaviotas. Hay un marco general que contiene otro marco más pequeño donde ocurre la acción.
Es una lectura válida. Pero tiene un problema: el espectador ve muchos elementos en el mismo plano y le cuesta entender qué mirar y en qué orden. Y sobre todo, la gracia de esta fotografía no es que dos mujeres estén mirando lo que pasa. Es lo que pasa.
Si mantengo ese encuadre por inercia, estoy cambiando el contenido, lo qué sucede, por la observación desde fuera de lo que sucede. El mensaje es completamente distinto.
Ahí tenía tres decisiones posibles: dejarlo como está, quitar a una de las observadoras, o quitarlas a las dos. Cada una es una fotografía diferente.
Y luego, el revelado
Solo después de decidir qué quiero contar con la foto, viene el resto:
Destacar a la protagonista, quitarle protagonismo a los bancos y mesa, hacer visible la patata frita en el aire para que se entienda qué es, trabajar el agua y el cielo sin que roben la atención, y un pequeño golpe de luz en la cara para que la mirada empiece ahí.
Cada ajuste hace un trabajo concreto: forzar un recorrido en la imagen y crear la lectura en la dirección que me interesa. No se trata necesariamente de sacar el máximo de información que el archivo pueda dar.
Una cosa más, sobre el momento de disparar
Cuando ves una acción, lo importante suele estar en el centro de la imagen. Pero si pierdes el tiempo acercándote a buscar el encuadre perfecto, quizá la mujer ya ha dejado de tirar comida, o te ha visto y se gira sonriendo, y has perdido la fotografía espontánea.
Haz la foto, asegúrala, y después mira si puedes mejorarla: un desenfoque de fondo que te interese, un punto de vista mejor, un encuadre más limpio. A lo mejor el segundo disparo es mejor, o quizá peor. Pero primero asegura con uno. Si puedes, después, intenta mejorar.
Si quieres el recorrido completo, de la mirada a la foto terminada, lo tengo ordenado en Editar con criterio. Y aquí tienes la crítica anterior, sobre una fotografía nocturna en Lightroom Classic.
Esto es lo que hago cada mes
El vídeo que acabas de ver es el formato de un grupo reducido que abre el 14 de septiembre: cada mes propongo qué fotografiar, reviso el trabajo real de sus miembros en un vídeo como este y hay una comunidad para seguir la conversación.
Si te apuntas a la lista de espera, te envío las versiones completas de las dos críticas: esta, de 32 minutos en Capture One, y la anterior, de 15 minutos en Lightroom Classic.
Crítica y criterio fotográfico →
Y si quieres entender cómo enseño y por qué enseño así, aquí tienes mi método.
¡¡Gracias por tu interés!!
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